
No había visto a Marilyn
desde hacía trece años.
Y trece años
caben justo en el milímetro
que separan dos labios
que quieren besarse.
Porque además,
ella no olvidó que tú
pronuncias las eses
más aspiradas,
ni que coges el boli
de una forma extraña,
ni ha olvidado
que silla en Valenciano
se dice caira.
Y vuelve
como un torbellino
para descolocar tu vida,
y después ayudarte
a ordenar todo de nuevo.
Y tú te fijas
en el brillo de sus labios,
en el firmamento que oculta su pierna,
en su forma de hablarte sin dejar de sonreír,
en su piel con tintes de vainilla,
en como camina dando saltitos,
en como te mira pidiéndote
que desgastes
ese milímetro que ella deja en el aire.
Y así, sin darte cuenta,
ya estás dentro,
con ella,
y no quieres salir.
Porque Marilyn
te da el calor
que el verano no conoce,
y no hay mejor sensación
que esa.
Y tú lo sabes.
Y a partir de ahora
habrá mariposas en tu habitación
que escaparon de su pelo,
bastones de caramelo,
libros de poesía,
piruletas de corazón.
Y tú,
yo,
te aseguro,
no me lo quiero perder.

5 comentarios:
me alegro mucho
y además es un poema preciosoprecioso
eres muy bonito
nos vemos pronto!
mua!b
¿Sin darte cuenta?...;-)
Santos torbellinos y santos milímetros.
Y que Marilyn no te perdone por eso.
Un abrazo
Hola Javier,
Recordé los 8 años, no me preguntes por qué, seguramente la respuesta sería por que me impresionó esa entrada.
Todos los buenos padres -y el tuyo tenía una cara de bueno que se caía- desean que sus hijos sean felices, así que intenta recordarlo con felicidad y vivir esta vispera de reyes con alegría y brindando por él.
Yo acabo de levantar mi vaso de rioja a su salud.
Un abrazo
Brutal este poema.
Ya me contó Pableras..Que vaya lindo!
Feliz año y disfurta:D
buenisimo señor das!!!
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