lunes, septiembre 14, 2009

La marrana, de Pepe Pereza


Yo estaba en la cuadra de detrás de la casa, escondido entre unos sacos de pienso. No quería que mi hermana Pili me encontrase, ella se había empeñado en jugar a “madre e hijo” y a mí no me quedo más remedio que acceder. Ella, por supuesto, sería la madre y yo el hijo. Ese juego consistía en que ella por ser la madre mandaba en todo y yo por ser el hijo debía obedecer. Todo fue bien hasta que se le ocurrió que era la hora de comer. Como buena madre quiso cocinar utilizando los productos que tenía a mano. Preparó una especie de pasta elaborada a base de varias cabezas de ajos machacados y revueltos con huevos crudos, que robó directamente del gallinero. Removió todo creando una argamasa de aspecto y olor asqueroso. Pero aún faltaba un ingrediente especial que, según mi hermana, era lo que le daba sustancia y color al plato. Ese ingrediente era ladrillo rojo triturado a base de machacarlo con una piedra hasta que quedaba reducido a polvo, mi hermana decía que aquel polvo rojo era pimiento molido y estaba convencida de que era exquisito. El caso es que quiso hacerme probar aquella bazofia y por eso huí de ella. Mi hermana ya se había cansado de buscarme, aunque decidí ocultarme durante unos minutos más, por si acaso. Fue entonces cuando los escuché hablando al otro lado de la pared del muro del corral, eran voces de chavales. Salí del escondite y me asomé por encima del muro, ahí estaban ellos, sentados sobre la tapia del corral de enfrente al nuestro, eran dos chavales más o menos de mi edad. Al verme asomar la cabeza dejaron de hablar y me miraron con curiosidad.

- Hola. – Dije, para romper el silencio.
- Hola. – Respondieron ellos al unísono.
- ¿Cómo os llamáis?
- Yo me llamo Juan. – Dijo el más bajito.
- Y yo Pedro. – Añadió el otro.

Salté el muro del corral y me acerqué a ellos.

- Yo me llamo Pepe… – Les dije con la seguridad del que está en su territorio. - … ¿Qué hacéis? – Añadí mientras me subía a la tapia y me sentaba a su lado.
- Sólo estábamos hablando. – Respondió Juan.
- Ya… Vosotros no sois de por aquí ¿verdad?
- No, hemos venido a visitar a unos parientes de mis padres. – Contestó Juan, que sin duda era el menos tímido de los dos.
- Si queréis podemos jugar a algo. – Propuse sin demasiado entusiasmo.
- Bueno. – Volvieron a contestar al unísono…

En ese momento una cerda que estaba en una cuadra a pocos metros de nosotros se puso a gruñir y a bufar como lo hacen los cerdos. Yo ya estaba acostumbrado a la presencia de la cerda y a sus gruñidos, pero a Pedro y a Juan aquello les pareció de lo más interesante, estaba claro que eran chicos de ciudad. Dado el entusiasmo mostrado por mis nuevos amigos, nos pusimos en pie sobre la tapia y fuimos andando sobre ella hasta llegar a la cuadra donde estaba encerrada la cerda. El animal alzó la cabeza y se nos quedo mirando a la vez que movía el hocico para captar nuestro olor.

- ¡Que grande es! – Dijo Pedro, amedrentado por el tamaño de la cerda.
- Es porque esta preñada y pronto parirá. – Les informé tratando de darme importancia y de quitársela a la cerda.

A parte de eso, la cuadra donde estaba encerrada no era demasiado grande, a penas metro y medio de ancha por dos o tres de larga, con lo que la marrana parecía más grande. El animal seguía mirándonos con el morro levantado. La tapia sobre la que estábamos de pie era una construcción hecha con piedras, más o menos planas, apiladas con pericia la una encima de la otra, sin necesidad de usar cemento que las diese solidez, era la gravedad y la sabía colocación de las piedras lo que hacía que la tapia fuese consistente. Pues bien, elegí una de las piedras que conformaban el muro, una pequeña, y la arrojé contra el cuadrúpedo, más que nada para que dejase de mirarnos. Le di en todo el morro. La cerda a modo de protesta soltó un pequeño gruñido que hizo mucha gracia a los otros dos. Cogí otra piedra, la lancé e hice blanco, esta vez en uno de los lomos. El pobre animal trató de huir corriendo en círculos por la apretada cuadra. Volvieron a reírse y yo supe que con esa acción me había ganado a los chicos de ciudad. Noté su respeto y admiración y eso me gustó. Me sentí importante y poderoso, aun siendo de pueblo. Esta vez me aseguré de coger una piedra más grande que las anteriores, Juan y Pedro me miraron expectantes, no podía defraudarles. Lancé la piedra y le di en el cuello, supe que le hice daño por el sonido que salió de su garganta. Pedro se animó y también lanzó una piedra, la cerda chilló con el impacto. Yo le sonreí y le di una palmada en la espalda a modo de colegueo. Cada uno de nosotros cogimos una piedra y a la de:”tres” la arrojamos con fuerza. Todos hicimos blanco y nos sentimos satisfechos. La cerda chillaba y trataba inútilmente de escapar corriendo en círculos o cambiando la dirección de sus giros. Vimos en pánico en su mirada y eso nos gusto, nuestros instintos más primitivos empezaban a fluir. Seguimos tirándole piedras, cada vez más grandes. Algunas le causaron heridas sangrantes lo cual nos llenó de júbilo. La marrana chillaba tan alto que por un momento creí que todo el pueblo la estaba escuchando y que alguien acudiría en su ayuda. Pero nadie llego y nosotros, sedientos de sangre, seguimos torturando al animal. Después de un tiempo la marrana se rindió. Se desplomó en el suelo, agotada, y allí se quedó resoplando con miedo. Lanzamos algunas piedras más pero ya no nos hacía gracia, el sufrimiento del animal era tan patente que no pudimos seguir con el juego. Los tres nos quedamos en silencio observando a la marrana. En la comisura de su boca se le había formado una especie grumos espumosos de saliva y sangre que se movían al ritmo de sus jadeos, comprendí que estaba agonizando. En un impulso de compasión quise acabar con su sufrimiento, agarré una piedra grande, tan grande como me permitieron mis fuerzas, con la intención de dejarla caer sobre su cabeza y terminar de una vez. Justo cuando me disponía a soltar la piedra, la puerta de la cuadra se abrió y asomó la cabeza Genaro, el dueño de la marrana. Al ver lo que allí estaba pasando se puso a gritarnos y a amenazarnos. Yo dejé la piedra sobre el muro y salí corriendo. Pedro y Juan me siguieron asustados, dejamos el muro y saltamos al suelo y mientras ellos corrían hacía la casa de sus familiares yo salté la tapia de nuestro corral y fui directamente a esconderme entre los sacos de pienso. Estuve allí mucho tiempo, hasta que escuché a mi madre llamándome a gritos. Por el tono de su voz supe que ya se había enterado de todo y me preparé para recibir una paliza. Aquella noche la marrana abortó y aunque ella se salvó de milagro, mis padres tuvieron que hacerse cargo de todos los gastos e indemnizar a Genaro por la perdida de los garrapos. Lo peor no fueron los bien merecidos azotes que me dieron, sino algo que vi en sus miradas y que entonces no supe lo que era. Más adelante vería esa misma mirada en infinidad de ocasiones, sabiendo que lo que veía en sus ojos no era otra cosa que decepción.




Extraído de su blog asperezas

domingo, septiembre 13, 2009

Lo que queda en la mirada


Por petición de una amiga cuelgo un poema mío, que me dice que llevo mucho sin poner nada nuevo. Así que aprovecho para colgar un poema de un poemario que preparé a principio de verano.


*


Ni pequeñas o grandes peleas,
ni reconciliaciones,
eso no es la magia de una pareja.

La magia te explico yo
dónde estaba.

Cuando tú te habías acostado
antes que yo
y al meterme en la cama
susurrando te decía
te quiero
y te abrazaba
por la espalda.




Javier Das. Lo que queda en la mirada. Poemario inédito.

viernes, septiembre 11, 2009

Un poema de David González


EL TIGRE


Javi tenía tatuado
un tigre en el antebrazo.
Bueno, no sé si era
un tigre o un leopardo,
algo así,
y se chutaba en las pintas
de la piel del animal
porque de esa forma
no se le notaban las marcas.
Y así siempre.
Hasta que un día
el tigre se cansó,
y le comió el brazo
de un mordisco.




David González.
El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.

miércoles, septiembre 09, 2009

Recital


24 de Septiembre
Café el Despertar
20.30h.
Entrada gratuita.


C\ Torrecilla del Leal, 18
Metro: Antón Martín.

Un poema de José Agustín Goytisolo


ENTRE NOSOTROS


En la habitación
de al lado,
en la misma
habitación
que hasta hace poco
era mía,
rodeada de los mismos
libros, en las
mismas librerías,
mirando los mismos
cuadros, sobre las
paredes mismas,
toda asombro,
vida, ojos,
amor, manos,
alegría,
canta y juega,
ríe, ríe,
una niña, una
niña.




José Agustín Goytisolo. Los poemas son mi orgullo. Editorial Lumen. 2003.

lunes, agosto 31, 2009

Un poema de Karmelo Iribarren


UNA MAÑANA DE INVIERNO


Apenas tengo recuerdos
con mi padre,
pero hay uno que perdura:

es una mañana de invierno,
me lleva sobre los hombros,
entramos en el bar
del barrio
y me deja en el suelo,
tambaleándome aún.

Y allí,
en aquel pequeño reino
de huesos de aceitunas
servilletas y rodajas
de limón,
a pocos metros,
entre los pies de un gigantón
con sombrero
y gabardina,

la veo
-y cómo brilla-

mi primera chapa de KAS.




Karmelo C. Iribarren. La ciudad. Editorial Renacimiento. 2002.

Entrevista a David González en Lamás Médula


Ana Patricia Moya Rodríguez entrevista a David González para la revista Lamás Médula.
Es una entrevista extensa y muy interesante, donde David dice cosas que hay que tener en cuenta a la hora de comprender la poesía que está intentando abrirse un hueco en estos días.
Después de la entrevista, el Kebran habla sobre la poesía de David y destaca un buen número de poemas de sus libros.
Muy interesante.


http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro3/esp_cordoba.htm

domingo, agosto 30, 2009

Un poema de Gustavo Caso Rosendi


TRINCHERA

Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo





Gustavo Caso Rosendi. Soldados. Poemario inédito.

domingo, agosto 23, 2009

Un poema de David González


SILVIA LA DEL PELO ROJO



Si te he de ser sincero
quedé con ella
con la sana intención
de llevarla en el coche
a un descampado
a echarle un polvo.

La encontré rara,
no sé,
no tenía chispa en los ojos,
estaba despeinada

¿Cómo es que te dio por llamarme?

y el jersey,
el jersey azul cielo,
lo tenía todo lleno
de quemaduras de cigarrillos,

No sé, tenía ganas de verte.

y estaba en los puros huesos.
Daba pena verla, y sin embargo,
ya ves, no sé, era
la misma tía con la que años atrás
iba por la calle gritando
sexo, drogas y guns n´roses
sexo, drogas y guns n´roses.

¿Sabes algo de Santi y de Flor?,
le pregunté mientras conducía.

Santi le ponía los cuernos a Flor
sin parar. Flor había tenido otro
hijo.

¿Y qué es de Carmen?

Carmen estaba de puta
en una barra americana.

¿Y de Juanjo?

¿No te enteraste?

¿De qué?

La palmó.
Una sobredosis.
El día de Nochebuena.

Y tú, ¿qué tal?
No sé quien me dijo
que te habías separado,
¿es verdad?

Sí.

¿Por qué? ¿Qué te pasó?

A mí nada. A él,
que era un hijoputa,
y un cerdo.

¿Qué te hacía?

De todo.
Me pegaba.
Se metía caballo
y luego llegaba a casa
y me pegaba,
me daba unas palizas de muerte,
y me forzaba sexualmente.

Lo dijo así. No dijo
me violaba
o me follaba a la fuerza. No.
Lo dijo así:

me forzaba sexualmente.

¡No me jodas!

Sí,
y hasta tuve que abortar.

¿No podías tener el hijo o qué?

Fue mi madre. No quiso
que lo tuviera. No quiso
que tuviera
un hijo
de ese hijo
de puta.

Di una vuelta a la ciudad,
y luego la llevé otra vez a casa.
Me sentía raro, mal,
¿sabes lo que te digo, no?,
como si fuera culpa mía
que le hubiera pasado todo eso.

Un día de estos te vuelvo a llamar.

No dijo nada.

Pero al levantarse
para salir del coche
se le subió un poco el jersey
y le dejó un trozo de espalda
al descubierto.
Ahí estaban las marcas.
Los renegrones.
Las cicatrices.

La historia
que me acababa de contar.




David González. El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.

...algo nuevo...


Lo peor
que te puede pasar
el día que te mudas,
que cambias de ciudad,
que estás nervioso,
a punto de llorar

es que algo provoque
que tus nervios estallen.

Y eso se consigue cuando,
tras bajar todos tus bultos
y haber cargado las primeras cajas en el coche,
te das cuenta
de que la llave del portal
está en tu apartamento,
en el salón,
en la mesa,
junto con el resto de llaves,
las dejaste ahí
para el nuevo inquilino.

Son las 7 de la mañana,
estás en la calle,
solo,
y una puerta te separa
del resto de tus cosas.

Y tras solventar el problema,
-una vecina salió a los pocos minutos-
emprender el viaje
y parar a comprobar
la presión de las ruedas,
ves que dos tapacubos
te tapan las válvulas del aire
y acabas arrancando uno
de puro nervio.
Y por si fuera poco,
el hinchador de la gasolinera
no funciona bien,
no engancha en las ruedas
y tienes que parar otra vez
para volver a comprobarlas,

las habías hinchado
demasiado.

Cuando comienzas
un viaje así
sólo piensas en que acabarás
teniendo un accidente.

No paras de llorar,
las lagrimas literalmente
no te dejan ver bien la carretera
y, curiosamente,
la persona a la que llamas para calmarte,
la persona que te habla,
te consuela,
te dice que no llores,

la persona
que se preocupa por ti,

es tu ex pareja,
con la que has pasado dos años,
con la que has vivido hasta hace dos días,
la que se fue dos días antes que tú,
sin la que,
ahora,
tienes que plantearte
empezar
de nuevo.






P.D: sé que he estado mucho tiempo con el blog casi completamente abandonado, pero es que he necesitado un tiempo desconectado de todo lo relativo con la poesía. Este año ha sido muy bueno y ha habido muchos proyectos y cosas para hacer. Pero al mismo tiempo me noté muy cansado al principio de verano y me dediqué a otras cosas. Ahora poco a poco volveré, al menos noto que vuelvo a tener cosas que quiero contar.

lunes, agosto 10, 2009

Everett Ruess


“En lo que respecta a mi regreso a la civilización, no creo que se produzca pronto. Todavía no me he cansado de los espacios salvajes; al contrario cada vez estoy más entusiasmado con su belleza y la vida de vagabundo que llevo. Prefiero una silla de montar antes que un tranvía, el cielo estrellado antes que un techo, la senda oscura y difícil que conduce a lo desconocido antes que una carretera de asfalto, y la profunda paz de la naturaleza antes que el descontento de las ciudades. ¿Me culpas de que siga aquí, en el lugar al que siento que pertenezco y donde yo y el mundo que me rodea somos uno? Es cierto que añoro la compañía inteligente, pero hay tan pocas personas con quienes compartir las cosas que tanto significan para mí que e aprendido a contenerme. Me basta con estar rodeado de belleza [...].
Incluso por lo que deduzco de tus breves comentarios, sé que no podría soportar ni la rutina ni el ajetreo de la vida que estas obligado a llevar. Creo que nunca podré echar raíces. A estas alturas he buceado tanto en las profundidades de la vida, que preferiría cualquier cosa antes que tener que conformarme con una existencia sin emociones.“



(Pasaje de la última carta que Everett Ruess envió a su hernano Waldo, fechada el 11 de Noviembre de 1934).

viernes, agosto 07, 2009

...buenos recuerdos...








Dedicado a mi familia Viajera.

Expedición Terra Nova

La Expedición Terra Nova (1910-1913), oficialmente la British Antarctic Expedition 1910, fue la tercera de las exploraciones británicas en la Antártida del siglo XX y una de las más significativas de la Edad heroica de la exploración de la Antártida. Fue liderada por Robert Falcon Scott, que había dirigido previamente la expedición Discovery a la Antártida en 1901-1904. El nombre popular de esta expedición proviene del ballenero que Scott y sus hombres emplearon para llegar hasta la Antártida. El objetivo principal, tal y como había expresado Scott, era alcanzar el Polo Sur y asegurar al Imperio Británico el honor de esta hazaña.[1] Sin embargo, la expedición tenía otros objetivos más allá de la conquista polar, tales como la investigación científica y la exploración geográfica. Aunque fue una iniciativa privada, la expedición Terra Nova gozó del apoyo de forma no oficial del gobierno británico (que contribuyó con la mitad de los costes), así como el Almirantazgo y la Royal Geographical Society.

La expedición tenía por hacer un programa científico completo, y exploraba la tierra de Victoria y las Montañas Transantárticas. No fue posible el intento de exploración de la península de Eduardo VII. Un viaje al Cabo Crozier en junio-julio de 1911 fue el primer viaje con trineo en las profundidades del invierno Antártico.
Mapa Antártico del área del mar de Ross, con los viajes polares de la 'Expedición Terra Nova (azul) y la expedición de Amundsen (verde).

La aparición en la zona de la tripulación noruega de Roald Amundsen, convertía la expedición de Scott en una carrera por llegar el primero al Polo sur. El cuerpo principal de la expedición de Scott estaba formado por un equipo de cinco hombres que llegaron al polo sur el 17 de enero de 1912, para encontrar que el grupo de Amundsen los había precedido.

Pero el éxito de la gesta de Amundsen quedó eclipsado por las muertes de Scott y sus compañeros en el viaje de retorno. Sus anotaciones recuperadas ocho meses más tarde por una tripulación de búsqueda, permitieron el conocimiento y difusión de su historia. Las vistas diferentes se han expresado sobre los factores que contribuyeron al desastre, y la expedición es tema de controversia, con Scott como personaje central a idolatrar o criticar.












jueves, agosto 06, 2009

Un poema de Eva Vaz



YO NO QUIERO

Yo no quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que sufras
más.
Yo te quiero más roto
que yo.
Más desguazado
que yo.
Yo quiero que el dolor
te destroze el esternón.
Que tengas que luchas
a todas horas
por sobrevivir sin ganas.
Que no soportes
ser el hombre más miserable
del mundo
por quererme a tu lado.

Yo ya lo sufro.

No quiero que me odies.

Odiando se hace más fácil
la ausencia.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que te asfixies con tu llanto,
que no encuentres paz
en ningún sitio.
Que no soportes el peso
de tu cuerpo
sin mis dedos.
Yo quiero que el miedo
no te deje dormir,
como un dolor insomne.

Yo ya lo sufro.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que vengas,
rogando en silencio,
muerto de miedo, inseguro,
que vuelva contigo.
Que sin mí, tus días
son estertores.
Como mi pésame diario.

Dime que sufres lo que sufro yo.

Y dímelo llorando.



Eva Vaz. 23 Pandoras. Ediciones de Baile del Sol. 2009.

lunes, agosto 03, 2009

Sorbete de Limón al Cava


Un tímido escalofrío recorre mi cuerpo cuando acaricias la parte central de mi espalda, tu dedo recorre mi columna vertebral y sube a mi cuello, tiemblo, pero no pares. Tus dedos se introducen en mi pelo, vello de punta, pero no pares. Sigues jugueteando con mi cráneo, y tus dedos acarician mi pelo a distinta intensidad. No te veo, pero imagino tu cara, sé la cara que pones cuando me tocas. Sonrío, y tú no paras. Tus manos descienden por mi frente y cierro los ojos. Posas tus dedos corazón en mis párpados, suspiro, pero no pares. Ahora las toca a mis mejillas disfrutar de tu tacto, te detienes en mi nariz, nariz pequeña, y bajas a mi boca. Recorres mis labios, imagino que me besas y yo los ligo y los desligo en una milésima de segundo. Sigues deslizándote por mi cuello y te dejas caer por mi canalillo, pero solo insinúas; sigo temblando, pero no pares. Entonces cosquillas por mi tripa, parecen tus dedos hormigas en busca de su hormiguero, de mi ombligo, y se encoge. Entonces tus manos apoyas en mis caderas, me estremezco y las detengo, para, por favor, y bésame.


Mayte Barrera Benito.

martes, julio 28, 2009

Man on wire



Para mí es bien sencillo: la vida debería vivirse al límite. Hay que revelarse, no someterse nunca a las normas, renegar del merito propio, no repetirse a sí mismo, ver cada día, cada año, cada idea como un verdadero reto y entonces uno logrará vivir la vida en la cuerda floja.



Philippe Petit.

lunes, julio 27, 2009

Un poema de josé angel barrueco


siluetas de domingo


domingo
por la mañana
en Estrasburgo

las calles vacias
un tranvía al fondo
tú fumas

nuestras sombras
recortadas en los
adoquines grises

nos besamos
haces la foto:
sombras, míralas,
se quieren.



josé angel barrueco. los viajeros de la noche. poemario inédito.

Un poema de Charles Bukowski


CONFESIÓN


espero la muerte
como un gato
que espera para saltar a la
cama

lo siento muchísimo por
mi mujer

verá un
cuerpo
pálido
rígido

lo zarandeará una vez,y
quizá
otra:

"¡Hank!"

pero Hank no
contestará.

no es la muerte lo que
me preocupa, sino dejar
a mi mujer con este
montón de
nada.

sin embargo
quiero que
sepa
que todas las noches
que he dormido
a su lado
y hasta las inútiles
discusiones
han sido siempre
algo espléndido

y que ahora puedo
decir
las difíciles
palabras
que siempre tuve miedo de
pronunciar:

te
quiero.



Charles Bukowski.
Poemas de la última noche de la tierra. DVD ediciones. 2004.

miércoles, julio 15, 2009

Valentín y Virginia en verano....


Hace tiempo ya hablé de Los Hermanos Oligor y Virginia en este blog. Pues bien, para este verano parece haber buenas noticias. Para los que estéis cerca de Santander u os podáis escapar, yo no me perdería del 30 de Julio al 9 de Agosto las representaciones que harán de "Las tribulaciones de Virginia", obra de teatro compuesta por muñecos de cuerda y madera hechos por ellos mismos y que no ocupa más que unos 10 m2.


Estas son las fechas y los lugares:


30 de Julio a las 22h, 31 a las 20h y 1 de Agosto a las 22h
Paraninfo de la Magdalena (UIMP), Santander

Paraninfo de la Magdalena
Recinto del Palacio de la Magdalena S/n
Santander


Del 5 al 9 de Agosto a las 21h
Café de las artes teatro, Santander

www.cafedelasartesteatro.com Calle García Morato 4, bj 39009 Santander




viernes, julio 10, 2009

LOSER de David González


Debía esta entrada desde hace tiempo. Quería estar seguro de tener las palabras adecuadas, pero ahora que me siento a escribirlas no sé si harán justicia con un libro de esta calidad. David ha publicado lo que es para mí un libro maduro, un libro que recoge los poemas de alguien que ya ha recibido muchos golpes en esta vida y trata de ver las cosas desde otro punto de vista. Además, ha decidido rodearse de buenos amigos para colaborar con ilustraciones, fotos y dibujos, lo que aumenta la calidad del libro.
La verdad es que David es una apuesta segura cuando necesitas reconciliarte con la poesía. Aún noto como la saca de dentro, como se vacía, como me ataca con sus palabras, como me muerde con ellas. David consigue la intensidad que no encuentro en otros muchos poetas y que me hace estar largas temporadas sin encontrar un libro de poesía que realmente me apriete las entrañas.
Una vez más, un libro indispensable.


MOVE IT ON OVER


Mientras suena Move It On Over,
no dejo de pensar
en el autor de su letra y música,
en su muerte más que nada:

el Shakespeare de los campesinos
murió el día de Año Nuevo de 1953,
camino de un bolo en un cuchitril.

El Shakespeare de los montañeses
murió en el asiento trasero de su Cadillac
azul:
el sombrero Stetson

caído sobre la frente,
la guitarra, a un lado,
una botella de whisky al otro
y a sus pies
un frasco de clorhidrato de morfina.

Mientras suena Move It On Over,
no puedo dejar de pensar
en la amarga despedida de Hank Williams:

nunca llegó a saber
que con este tema, con Move It On Over,
había inventado,
adelantándose siete años en el tiempo,
el rock and roll
y lo más probable, tal y como leí en un libro,
es que en el momento de su muerte
ni siquiera fuera consciente
de que acababa de entrar
en un año

Nuevo.



David González. LOSER. Bartleby Editores. 2009.

martes, julio 07, 2009

Un poema de Antonio Orihuela

11-M

Yo me manifesté contra la guerra.
Hice todo lo que un ciudadano puede hacer
contra la guerra.
Pegué carteles,
di recitales,
fui a la huelga general contra la guerra
que mi pequeño sindicato convocó contra la guerra.

Hablé, donde pude, contra la guerra.

Ahora, el gobierno de mi país en guerra
me pide que me manifieste
porque el enemigo
ha empezado a tirarnos bombas.

Querían
ir a la guerra
y sólo disparar ellos.



Antonio Orihuela.
Antología poética para una política de las luciérnagas. delsatelite ediciones. 2007.

THOMAS DOYLE




¿Qué pequeño ciclomotor de manillar cromado en el fondo del patio?, de Georges Perec


Recibí este libro gracias a un intercambio. Yo regalé un libro que estaba duplicado en mis estanterías y recibí éste. He de decir que, al leerlo, se aprecia perfectamente el gusto de Perec por el juego con las palabras. Es un libro divertido, donde cada página supone un reto en escritura. Seguramente sería muy interesante leerlo en el idioma original para apreciar todos los matices que tiene, pero hay que dar la enhorabuena a los traductores, ya que han hecho un trabajo muy bueno y, sinceramente, no creo que lo hayan tenido fácil a la hora de enfrentarse a los textos. Merece la pena destacar también el ÍNDICE de las flores y los ornamentos retóricos y, más exactamente, de las metábolas y las parataxis que el autor cree haber encontrado en el texto que se acaba de leer, que se encuentra al final del libro.
Lo dicho, una delicia de libro.


Había un tío, lo llamaban Karamanlis, o algo así: ¿Karatoro? ¿Karavaka? ¿Karagüevo? Bueno, Karaalgo. En todo caso, no era un nombre cualquiera, era de esos que se te quedan, que no olvidas así como así. Habría podido ser un abstracto armenio de la Escuela de París, un luchador búlgaro, un carnicero tártaro; o sea, un tipo de por esas tierras, un balcánico, un yogurtófago, un eslovófilo, un turco.



Georges Perec. ¿Qué pequeño ciclomotor de manillar cromado en el fondo del patio? Alpha Decay. 2009.


El peligro de los Blogs

Pepe Pereza manda un mail conjunto. Nos avisa de que en un blog le han plagiado un cuento suyo, simplemente cambiando el sexo del protagonista. Lo he comprobado y es increíble, es el mismo cuento palabra por palabra. Hay gente que no tiene verguenza.

Aquí el cuento por Pepe Pereza: AUTOSUFICIENTES

Y aquí el plagio: http://laciudaddelser.blogspot.com/

Hay que tener mucho mucho cuidado con estas cosas.

sábado, julio 04, 2009

RECUERDOS


Conservo periódicos
de momentos más o menos importantes.

Conservo la esquela
que los compañeros de trabajo de mi padre
contrataron y apareció en el ABC
en Enero de 2001.

Conservo un MARCA de 1996,
cuando el Atleti ganó el doblete.
Desde entonces no nos ha dado más periódicos.

Conservo EL PAIS de cuando ETA liberó
a Ortega Lara.
De pequeño,
los secuestros,
me impresionaban mucho.

También tengo algún periódico
del 11-S
y no sabría asegurar
si también el del 11-M.

El único que me falta,
curiosamente,
es el del
20 de Febrero de 1985.
Aquel día,
las portadas de los periódicos
hablaron de un accidente de avión.

El del Boeing 727 de Iberia
volando de Madrid a Bilbao.
148 personas en él,
ningún superviviente.

Mi padre
tendría que haber cogido ese vuelo

pero cambió el billete uno o dos días antes,
había llegado de otro viaje
y quería descansar.

Eso le salvó la vida.

Y a mí,
en cierta forma,
me la cambió.

Al final voló a Bilbao
al día siguiente,
mismo vuelo,
misma hora,

pero una cosa diferente,

era otro avión.




Javier Das. Poema inédito.

viernes, julio 03, 2009

Un poema de José Ángel Barrueco


alimentos


en aquel pueblo francés
comía mal y cenábamos bien.
durante el almuerzo estaba solo
sin ella, que se había ido a trabajar

en silencio, en el cuarto del hotel,
devoraba sándwiches
del supermercado de Molsheim
y bebía agua mineral

una vez fui a un garito
de comida basura,
con mi vocabulario limitado.
bon jour, merci y bon soir
era lo único que sabía decir en francés.
el encargado y yo
nos entendimos mediante señas
y algunas palabras en inglés.
en la ciudad proliferan
los locales de kebab
entre 3 y 5 euros.
los argelinos
se reúnen allí a ver el fútbol

por las noches, M. y yo,
cenábamos en el pueblo:
"chez mimo", restaurante italiano.
y otras veces en Estrasburgo:
raciones caseras en "au sanglier"
14 euros el menú, pinot gris
platos alsacianos en lugares con solera
foie-gras, tartes flambées, pan de aceitunas
ensaladas tradicionales y chucrut:
col, salchichas, patatas, morcilla, panceta, lacón y paté

las cenas siempre eran mejores:
además de estar acompañado,
a ella podía comérmela con los ojos.



José Ángel Barrueco. Los viajeros de la noche (poemario inédito).

jueves, julio 02, 2009

11'09''01



Cortometraje de Sean Penn sobre el 11-S.
Merece la pena verlo, sinceramente.
No cuento nada más para no desvelar nada.

Abandonalia




Interesante blog con reportajes fotográficos de lugares abandonados. Abandonalia.