martes, octubre 13, 2009

Dos poemas de Sofía Castañón



LOS ANILLOS DE CRISTINA

La chica más guapa de la clase
- mágica, los ojos azules y tan morena, como
si pudiera romper las leyes de los plastidecor-
hacía mis trabajos de manuales.
No era gratis, a ella le gustaba mi vecino.
Y como todas las chicas que de verdad son guapas
se moría de timidez.

Su padre era marinero, nos contaba,
y cuando volvía le regalaba anillos plateados
y todas mirábamos sus manos, hábiles y brillantes
con pubescente envidia.

Sólo cuando dejas el colegio y el blanco
de los ojos no es tan blanco descubres
qué clase de tipo era su padre.

Y un día, por trabajo, vas al módulo libre
de drogas de la cárcel regional
y confirmas el rumor. Y la ves allí
con ojos aún de niña guapa
y tantos, tantos anillos en la vida plateada.



LA NIÑA QUE TENÍA SOMBRA DE SIRENA

Papá nos leía los cuentos por la noche.
Y Mamá los escribía.

Gracias a ellos supimos
que no es necesario atravesar con una aguja
los pies de nuestra sombra.
Nos enseñó que las sombras también se cansan
de no tener a quién hacer burla los días de viento.



Sofía Castañón. La sombra de Peter Pan. Ediciones del 4 de Agosto. 2009.

lunes, octubre 12, 2009

Un poema de Cristina Peri Rossi


LEYENDO A S. FREUD


Leo, en un viejo ensayo de Freud:
"La vida siempre provoca malestar".
¿De modo que esta desazón
estas ganas de huir a ningún lado
este aburrimiento de la gente
y aun de las cosas amadas
este malhumor matinal

eran, al fin de cuentas, la vida?



Cristina Peri Rossi. Poesía reunida. Editorial Lumen. 2005.

Recuerdos de un cine de barrio, de José Angel Barrueco


Ésta es una novela deliciosa. Que engancha, que engancha y se devora. Con continuas referencias a películas que Jab veía en el cine que su familia tenía en Zamora. Un cine de barrio, de sesión doble, de los que tenían bar en el interior, a donde acudían los maás variopintos personajes de la zona como quien va a un bar de barrio donde el camarero te conoce y las caras del resto son conocidas. Jab nos habla de su infancia, de él y su hermano jugando a ser karatekas, chinos, vaqueros, indios. De las comidas que se organizaban en la habitación al lado del bar y de cómo la gente iba atraída por el olor a carne. Nos habla de la adolescencia, de las chicas, de ligar. En definitiva, Jab nos habla de vida, de pura vida, contada como ocurrió y con una grandísima cantidad de humor. Una novela para leer y disfrutar, y releer y volver a disfrutar.
Enhorabuena, hermano.

POMPEYA FOR PRESIDENT.


La maniobra en la que yo salía primero para contemplar sus encantos era uno de mis hábitos, y a menudo la ayudaba a izarse, y sumergía mis miradas en esa orilla deliciosa de su escote moreno revestido de pecas, y si alcanzaba a entrever un pezón, ganaba una batalla, aunque jamás ganase la guerra.

domingo, octubre 11, 2009

Obviamente, ganamos...




OBVIOS:

• Alberto Yago
• Ángel Muñoz Rodríguez
• Batania
• Escandar Algeet
• Gonzalo (Accionista minoritario)
• Gonzalo Escudero
• Guillermo Castillo
• Gsús Bonilla
• Javier Belinchón
• Javier Das
• Marcus Versus
• María Ávila Bravo-Villasante
• Natalia Manzano
• Sergio Cruz Placer
• Silberia
• Verónica Gil
• Chema Rubio



POETAS ELÍPTICOS:

• Álvaro Guijarro
• Andrés González Andino
• Antonio Rómar
• Arturo Martínez
• Bárbara Butragueño
• Ernesto Castro
• Federico Ocaña
• Giovanni Collazos
• Ilkhi Carranza
• Jesús Malia
• Juanse Chacón
• Leo Zelada
• Luis Daniel Pino
• Nacho Aldeguer
• Pedro Morillas
• Silvi Orión



Crónicas, opiniones, y toda la historia de este partido, aquí.

jueves, octubre 08, 2009

miércoles, octubre 07, 2009

INVERSO 2009


BANDIDO DOBLEMENTE ARMADO

19.10 - 19.20 h. presentación festival

19.30 - 19.50 h.
Ana P. Cañamares

Hasier Larretxea

19.55 - 20.15 h.
Bárbara Butragueño

Ada Menéndez



DIABLOS AZULES

20:05 -20.25 h.
MEDELIA


20.30 - 21.05 h.
Silvia Oviedo + Nacho Aldeguer

Arturo Martínez
Marina Tapia

21.10 - 21.45 h.
Gsús Bonilla

Javier Das
José Ángel Barrueco

21.50 – 22.05 h.
OLAIA PAZOS


22.10 - 22.35 h.
Escandar Algeet

Isabel García Mellado
Bolo

22.40 - 23.15 h.
Óscar martín Centeno

Gonzalo Escarpa
Paco Sevilla

martes, octubre 06, 2009

Aida la fuente




Aida de la Fuente Penaos (León, 25 de febrero de 1915 - Oviedo, 13 de octubre de 1934) fue una militante libertaria asturiana, que entregó heroicamente su vida durante la fracasada intentona revolucionaria contra la República burguesa de 1931, que tuvo lugar en octubre de 1934, principalmente en Oviedo. En las hagiografías de la revolución de 1934 ha sido rebautizada por algunos como la Rosa Roja de Asturias, hagiografías que tienden además a convertir a Aida de la Fuente en una niña, de 15 ó 16 años, siendo así que en 1934 era una joven dirigente revolucionaria de 19 años, como dejó demostrado de manera irrefutable José Ramón Gómez Fouz, al publicar en su libro Clandestinos (página 241) el facsímil de la partida de nacimiento de Aida, en un pueblo de la provincia de León.

Hija de Gustavo de la Fuente, pintor de carteles y decorados para el Teatro Campoamor, y de Jesusa Penaos. Formada políticamente en una familia de comunistas (su padre había sido fundador del Partido Comunista de España en Oviedo, y sus hermanos militaban en las Juventudes), Aida era una figura conocida en el movimiento juvenil de Oviedo en 1934. El testimonio de Alejandro Valdés la sitúa los días 7 y 8 colaborando en el hospital como enfermera. Otros autores hablan de su labor en la organización de las cocinas colectivas que se montaron en la periferia de Oviedo para abastecer a los combatientes revolucionarios, a los que llevaba café y comida a la primera línea.


Texto extraído de Wikipedia

Otros enlaces de interés aquí y aquí




Gracias, Sofía.

lunes, octubre 05, 2009

Despedida a medias, de José Angel Barrueco


Vivimos una época de crisis. O al menos eso nos cuentan. Yo lo único que sé en que en una sola semana dos amigos me cuentan que han perdido su trabajo, y luego me uno yo al grupo en calidad de tercer mosquetero. José Angel Barrueco, Jab, Barrueco, como quieras llamarle, ha estado casi diez años de vida trabajando para un periódico. Buena parte de este tiempo publicando en dicho periódico un artículo diario. Más de 3000 artículos, se dice pronto. Y el pago a todo este tiempo es un email, un email de invitación. A currar pero no cobrar, al fin y al cabo quién necesita el dinero. Y Jab, Barrueco, José Angel Barrueco, escribe su despedida, su artículo de despedida. Cualquier persona tiene el derecho a decir adios. Pero claro, la crisis afecta también al lado humano de las personas, a la elegancia, y es más fácil no publicarlo, dejarlo fuera, como quien desaparece y nadie sabe el por qué. Así que hoy su artículo no ha aparecido en el periódico. Probablemente uno de los artículos más importantes que ha escrito. Porque ya que ahora debe buscarse de nuevo las castañas para seguir adelante, al menos poder quedarse con la tranquilidad de haber cerrado un etapa como él ha querido. Y ya que en un sitio se lo niegan aquí tenéis el artículo en cuestión. El artículo donde Jab demuestra que es un gran escritor, una gran persona, un gran tipo.



Despedida a medias


Detesto las despedidas. Dejan un poso de amargura, un sabor agridulce, que no conviene a nuestros paladares. De hecho, no deberíamos despedirnos nunca. De nadie. Ni siquiera de nuestros muertos: los míos, los que dejé atrás, los que se fueron, aún me visitan en mis sueños. De este periódico, donde tantos nos hemos forjado escribiendo, y que a tantos nos ha acogido, guardo en la memoria los adioses escritos de quienes dejaron su puesto, por unas u otras causas. Quizá el más emotivo, o el que yo recuerdo con más afecto, fuese el de mi antiguo director, Francisco García, en su diana titulada “Hasta siempre”. En aquel texto minimalista, como todos los suyos, escribía: “Llegó la hora del cambio de destino, que nunca se augura pero siempre llega, de la llamada a nuevas metas y horizontes; la hora del adiós que es hasta pronto o hasta siempre”. Es conveniente que no olvidemos esas palabras: “Nunca se augura pero siempre llega”. Paco apostó por mí hace ya casi diez años. Primero, como columnista semanal. Luego, diario. Creo que a él se lo debo todo; para mí supuso aliento, soporte y auxilio en los momentos bajos. Desde entonces hasta ahora, en que el camino se termina, he escrito para este periódico algo más de 3.100 artículos. Esa cifra es mi medalla, y por supuesto también lo es el apoyo de los familiares, los amigos, los compañeros de oficio y los lectores, tanto los compinches como los enemigos. La gente que me aguantó y la que no. Incluso las personas más cercanas a mi círculo me dieron alguna vez un tirón de orejas, seguramente merecido porque soy humano.
Estamos en tiempos de crisis. En tiempos oscuros. De recortes, despidos y cambios de rumbo. Hay nubarrones sobre nosotros y aún queda por llegar lo peor, la tempestad. Una vez me dijo un colega, cuando estudiábamos juntos en la universidad: “Estamos abocados al fracaso”. No se me han olvidado esas palabras, pero hoy se hacen extensibles al país. España está abocada al fracaso. Decía un personaje de “The Dark Knight”: “La noche es más oscura justo antes del amanecer. Os lo prometo, no tardará en amanecer”. Veremos. Porque a mi alrededor sólo veo gente que cae a la lona. Lo importante es que siempre nos quedan fuerzas para incorporarnos. Dicen que, cuando una puerta se abre, otra se cierra. A Zamora le restan aún energías. Es una ciudad que ha soportado de todo. Lean con atención estas palabras: “No, Zamora no se ha perdido en una hora. Pero sí se ha perdido en años y más años de cercos, de olvidos de sus posibilidades, de murallas de silencio para sus necesidades, de portillos por donde se han traicionado sus bienes y haciendas más comunes y por donde ha ido exportándose la flor de sus habitantes”. No son recientes. Las escribió el poeta zamorano Justo Alejo en el 77. Y, hoy, el cuento es el mismo.
Dije al principio que detesto las despedidas, y de ahí el título de este último artículo diario. Seguiré apareciendo por aquí, si nada lo impide, cada domingo, junto a la tribu de colaboradores dominicales. Con el texto de hoy se cierra una etapa. Casi diez años en los que he visto (con pesar) cómo algunos columnistas se iban. Una etapa plena, sin embargo. De aprendizaje. De forja en la escritura, igual que si uno asistiese con puntualidad a un gimnasio para fortalecer sus músculos. Y coincide con la reedición de mi primer libro: una década después. Como si en estos años hubiera trazado un círculo que ahora se cierra y completa. Amigos, les espero a la vuelta de la esquina, dándole a la tecla, y me despido con una cita de J.D. Salinger: “No cuenten nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

sábado, octubre 03, 2009

INVERSO


Me quito el sombrero ante toda la gente que está luchando porque en Madrid se viva un verdadero movimiento poético. Y para demostrarlo aquí llega INVERSO, un recital con un buen puñado de poetas que se realizará en dos bares que están enfrente el uno del otro. Así que no os lo perdáis, que merece la pena.


En INVERSO 2009:

Ana P. Cañamares, Hasier Larretxea, Bárbara Butragueño, Ada Menéndez, Silvia Oviedo + Nacho Aldeguer, Arturo Martínez, Marina Tapia, Gsús Bonilla, Javier Das, José Ángel Barrueco, Escandar Algeet, Isabel García Mellado, Bolo, Óscar martín Centeno y Gonzalo Escarpa.

La música en directo correrá a cargo de Medelia y Olaia Pazos.

Y los videopoemas de Nacho Comeras, Marcus Versus, Patty de Frutos y Aida Moreno + Emilio Alonso.




10 de Octubre. 19h.
El Bandido Doblemente Armado y Los Diablos Azules.
Calle Apodaca. Madrid. Metro Tribunal o Bilbao.

Des Honoris Causa


El número 24 de esta revista de literatura os la podéis descargar desde aquí. Yo me permito copiar aquí el poema que ya ha resaltado en su blog David González, pero es que si tenemos en cuenta su calidad, merece la pena volver a él:



Su nombre es Joaquín
Y vive en los suburbios
de una ciudad que no lo quiere

Su nombre es Joaquín
y camina con cuidado
entre las esquinas de sombras
y los colores de un semáforo

Su nombre es Joaquín
y a veces se entretiene
poniendo a pelear a las hormigas
o tirándole piedras
a ese árbol de mangos

Su nombre es Joaquín
y no conoce el signifi cado
de la palabra pedofi lia
le suena a dolor en las tripas
Pero sí sabe
que de acercarse mucho al viejo de panza gris
será acariciado entre las piernas
y eso
no le gusta



David Robinson. Des Honoris Causa.
Nº 24, Parroquia de León, Nicaragua.

miércoles, septiembre 30, 2009

Un poema de Ángel Rodríguez


de la infancia


te quejabas por nada
y lo sabías

sabías que robaba
calderilla
del monedero de mi madre
para comprarte regalices

regalices que te comías
mientras yo te narraba
el atraco
el asalto al fondo económico materno

hasta que fui sorprendido
más tarde que témprano
sería preso y prófugo a la vez

y decidí contártelo
por ver si en ti
había piedad

¡y una mierda!

te seguiste quejando
por la falta de regalices negros




poema y foto extraído de su blog: desde las lindes del sur
poema inédito y foto de Ángel Rodríguez

martes, septiembre 29, 2009

Felicidades


Muchas felicidades, David, hermano.
Habrá que celebrarlo.
Un abrazo.

lunes, septiembre 28, 2009

Un poema de Pedro Juan Gutiérrez


Fans


Una de mis admiradoras más locas
ha tatuado en su nalga derecha
una frase que sacó de Trilogía Sucia:
“Es imposible desprenderse de lo que se ha amado”.
Antes hizo que yo escribiera eso en un papel
y se lo enviara por correo.
Ahora me envió la foto
con la piel aún enrojecida.
Junto a la foto hay una nota:
“Es como si hubieras escrito sobre mí
con tu bolígrafo”.
No entiendo.
Supongo que mi ego engorda
y ronronea satisfecho como un gato grasiento
que se lame y se revuelca de placer.
Hoy voy en el metro,
como siempre, en la línea 5
hacia Carabanchel
y hay una hermosa muchacha
a la que miro. Concentro toda
la lujuria y la perversidad del mundo
en mis ojos. La veo desnuda y dulce.
Y ella, con una sonrisa inocente
y compasiva, me dice:
“¿Quiere sentarse, señor?”
¡Dios mío!
No me lo puedo creer.

Pedro Juan Gutiérrez. Morir en París.

jueves, septiembre 24, 2009

Recuerdos de un cine de barrio


Siempre es una buena noticia que una persona que aprecias y admiras saque un libro. Y más si esa persona es alguien como mi hermano José Angel Barrueco. Para los que no lo sepan, Barrueco pasó buena parte de un infancia en un cine familiar en Zamora, donde se empapó de toda la magia del celuloide, cosa que le ha llevado a ser quién es ahora mismo. Y buena parte de estos recuerdos le han valido para escribir una novela que unos cuantos ya teníamos ganas de ver editada. Pero para que lo leáis por vosotros mismos, os dejo en enlace al primer capítulo. El resto del libro, en breves, en las librerías.


Enhorabuena, Jab.


http://www.bailedelsol.org/editables/eventos/m103primer.pdf

domingo, septiembre 20, 2009

Recital


24 de Septiembre
Café el Despertar
20.30h.
Entrada gratuita.


C\ Torrecilla del Leal, 18
Metro: Antón Martín.

lunes, septiembre 14, 2009

La marrana, de Pepe Pereza


Yo estaba en la cuadra de detrás de la casa, escondido entre unos sacos de pienso. No quería que mi hermana Pili me encontrase, ella se había empeñado en jugar a “madre e hijo” y a mí no me quedo más remedio que acceder. Ella, por supuesto, sería la madre y yo el hijo. Ese juego consistía en que ella por ser la madre mandaba en todo y yo por ser el hijo debía obedecer. Todo fue bien hasta que se le ocurrió que era la hora de comer. Como buena madre quiso cocinar utilizando los productos que tenía a mano. Preparó una especie de pasta elaborada a base de varias cabezas de ajos machacados y revueltos con huevos crudos, que robó directamente del gallinero. Removió todo creando una argamasa de aspecto y olor asqueroso. Pero aún faltaba un ingrediente especial que, según mi hermana, era lo que le daba sustancia y color al plato. Ese ingrediente era ladrillo rojo triturado a base de machacarlo con una piedra hasta que quedaba reducido a polvo, mi hermana decía que aquel polvo rojo era pimiento molido y estaba convencida de que era exquisito. El caso es que quiso hacerme probar aquella bazofia y por eso huí de ella. Mi hermana ya se había cansado de buscarme, aunque decidí ocultarme durante unos minutos más, por si acaso. Fue entonces cuando los escuché hablando al otro lado de la pared del muro del corral, eran voces de chavales. Salí del escondite y me asomé por encima del muro, ahí estaban ellos, sentados sobre la tapia del corral de enfrente al nuestro, eran dos chavales más o menos de mi edad. Al verme asomar la cabeza dejaron de hablar y me miraron con curiosidad.

- Hola. – Dije, para romper el silencio.
- Hola. – Respondieron ellos al unísono.
- ¿Cómo os llamáis?
- Yo me llamo Juan. – Dijo el más bajito.
- Y yo Pedro. – Añadió el otro.

Salté el muro del corral y me acerqué a ellos.

- Yo me llamo Pepe… – Les dije con la seguridad del que está en su territorio. - … ¿Qué hacéis? – Añadí mientras me subía a la tapia y me sentaba a su lado.
- Sólo estábamos hablando. – Respondió Juan.
- Ya… Vosotros no sois de por aquí ¿verdad?
- No, hemos venido a visitar a unos parientes de mis padres. – Contestó Juan, que sin duda era el menos tímido de los dos.
- Si queréis podemos jugar a algo. – Propuse sin demasiado entusiasmo.
- Bueno. – Volvieron a contestar al unísono…

En ese momento una cerda que estaba en una cuadra a pocos metros de nosotros se puso a gruñir y a bufar como lo hacen los cerdos. Yo ya estaba acostumbrado a la presencia de la cerda y a sus gruñidos, pero a Pedro y a Juan aquello les pareció de lo más interesante, estaba claro que eran chicos de ciudad. Dado el entusiasmo mostrado por mis nuevos amigos, nos pusimos en pie sobre la tapia y fuimos andando sobre ella hasta llegar a la cuadra donde estaba encerrada la cerda. El animal alzó la cabeza y se nos quedo mirando a la vez que movía el hocico para captar nuestro olor.

- ¡Que grande es! – Dijo Pedro, amedrentado por el tamaño de la cerda.
- Es porque esta preñada y pronto parirá. – Les informé tratando de darme importancia y de quitársela a la cerda.

A parte de eso, la cuadra donde estaba encerrada no era demasiado grande, a penas metro y medio de ancha por dos o tres de larga, con lo que la marrana parecía más grande. El animal seguía mirándonos con el morro levantado. La tapia sobre la que estábamos de pie era una construcción hecha con piedras, más o menos planas, apiladas con pericia la una encima de la otra, sin necesidad de usar cemento que las diese solidez, era la gravedad y la sabía colocación de las piedras lo que hacía que la tapia fuese consistente. Pues bien, elegí una de las piedras que conformaban el muro, una pequeña, y la arrojé contra el cuadrúpedo, más que nada para que dejase de mirarnos. Le di en todo el morro. La cerda a modo de protesta soltó un pequeño gruñido que hizo mucha gracia a los otros dos. Cogí otra piedra, la lancé e hice blanco, esta vez en uno de los lomos. El pobre animal trató de huir corriendo en círculos por la apretada cuadra. Volvieron a reírse y yo supe que con esa acción me había ganado a los chicos de ciudad. Noté su respeto y admiración y eso me gustó. Me sentí importante y poderoso, aun siendo de pueblo. Esta vez me aseguré de coger una piedra más grande que las anteriores, Juan y Pedro me miraron expectantes, no podía defraudarles. Lancé la piedra y le di en el cuello, supe que le hice daño por el sonido que salió de su garganta. Pedro se animó y también lanzó una piedra, la cerda chilló con el impacto. Yo le sonreí y le di una palmada en la espalda a modo de colegueo. Cada uno de nosotros cogimos una piedra y a la de:”tres” la arrojamos con fuerza. Todos hicimos blanco y nos sentimos satisfechos. La cerda chillaba y trataba inútilmente de escapar corriendo en círculos o cambiando la dirección de sus giros. Vimos en pánico en su mirada y eso nos gusto, nuestros instintos más primitivos empezaban a fluir. Seguimos tirándole piedras, cada vez más grandes. Algunas le causaron heridas sangrantes lo cual nos llenó de júbilo. La marrana chillaba tan alto que por un momento creí que todo el pueblo la estaba escuchando y que alguien acudiría en su ayuda. Pero nadie llego y nosotros, sedientos de sangre, seguimos torturando al animal. Después de un tiempo la marrana se rindió. Se desplomó en el suelo, agotada, y allí se quedó resoplando con miedo. Lanzamos algunas piedras más pero ya no nos hacía gracia, el sufrimiento del animal era tan patente que no pudimos seguir con el juego. Los tres nos quedamos en silencio observando a la marrana. En la comisura de su boca se le había formado una especie grumos espumosos de saliva y sangre que se movían al ritmo de sus jadeos, comprendí que estaba agonizando. En un impulso de compasión quise acabar con su sufrimiento, agarré una piedra grande, tan grande como me permitieron mis fuerzas, con la intención de dejarla caer sobre su cabeza y terminar de una vez. Justo cuando me disponía a soltar la piedra, la puerta de la cuadra se abrió y asomó la cabeza Genaro, el dueño de la marrana. Al ver lo que allí estaba pasando se puso a gritarnos y a amenazarnos. Yo dejé la piedra sobre el muro y salí corriendo. Pedro y Juan me siguieron asustados, dejamos el muro y saltamos al suelo y mientras ellos corrían hacía la casa de sus familiares yo salté la tapia de nuestro corral y fui directamente a esconderme entre los sacos de pienso. Estuve allí mucho tiempo, hasta que escuché a mi madre llamándome a gritos. Por el tono de su voz supe que ya se había enterado de todo y me preparé para recibir una paliza. Aquella noche la marrana abortó y aunque ella se salvó de milagro, mis padres tuvieron que hacerse cargo de todos los gastos e indemnizar a Genaro por la perdida de los garrapos. Lo peor no fueron los bien merecidos azotes que me dieron, sino algo que vi en sus miradas y que entonces no supe lo que era. Más adelante vería esa misma mirada en infinidad de ocasiones, sabiendo que lo que veía en sus ojos no era otra cosa que decepción.




Extraído de su blog asperezas

domingo, septiembre 13, 2009

Lo que queda en la mirada


Por petición de una amiga cuelgo un poema mío, que me dice que llevo mucho sin poner nada nuevo. Así que aprovecho para colgar un poema de un poemario que preparé a principio de verano.


*


Ni pequeñas o grandes peleas,
ni reconciliaciones,
eso no es la magia de una pareja.

La magia te explico yo
dónde estaba.

Cuando tú te habías acostado
antes que yo
y al meterme en la cama
susurrando te decía
te quiero
y te abrazaba
por la espalda.




Javier Das. Lo que queda en la mirada. Poemario inédito.

viernes, septiembre 11, 2009

Un poema de David González


EL TIGRE


Javi tenía tatuado
un tigre en el antebrazo.
Bueno, no sé si era
un tigre o un leopardo,
algo así,
y se chutaba en las pintas
de la piel del animal
porque de esa forma
no se le notaban las marcas.
Y así siempre.
Hasta que un día
el tigre se cansó,
y le comió el brazo
de un mordisco.




David González.
El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.

miércoles, septiembre 09, 2009

Recital


24 de Septiembre
Café el Despertar
20.30h.
Entrada gratuita.


C\ Torrecilla del Leal, 18
Metro: Antón Martín.

Un poema de José Agustín Goytisolo


ENTRE NOSOTROS


En la habitación
de al lado,
en la misma
habitación
que hasta hace poco
era mía,
rodeada de los mismos
libros, en las
mismas librerías,
mirando los mismos
cuadros, sobre las
paredes mismas,
toda asombro,
vida, ojos,
amor, manos,
alegría,
canta y juega,
ríe, ríe,
una niña, una
niña.




José Agustín Goytisolo. Los poemas son mi orgullo. Editorial Lumen. 2003.

lunes, agosto 31, 2009

Un poema de Karmelo Iribarren


UNA MAÑANA DE INVIERNO


Apenas tengo recuerdos
con mi padre,
pero hay uno que perdura:

es una mañana de invierno,
me lleva sobre los hombros,
entramos en el bar
del barrio
y me deja en el suelo,
tambaleándome aún.

Y allí,
en aquel pequeño reino
de huesos de aceitunas
servilletas y rodajas
de limón,
a pocos metros,
entre los pies de un gigantón
con sombrero
y gabardina,

la veo
-y cómo brilla-

mi primera chapa de KAS.




Karmelo C. Iribarren. La ciudad. Editorial Renacimiento. 2002.

Entrevista a David González en Lamás Médula


Ana Patricia Moya Rodríguez entrevista a David González para la revista Lamás Médula.
Es una entrevista extensa y muy interesante, donde David dice cosas que hay que tener en cuenta a la hora de comprender la poesía que está intentando abrirse un hueco en estos días.
Después de la entrevista, el Kebran habla sobre la poesía de David y destaca un buen número de poemas de sus libros.
Muy interesante.


http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro3/esp_cordoba.htm

domingo, agosto 30, 2009

Un poema de Gustavo Caso Rosendi


TRINCHERA

Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo





Gustavo Caso Rosendi. Soldados. Poemario inédito.

domingo, agosto 23, 2009

Un poema de David González


SILVIA LA DEL PELO ROJO



Si te he de ser sincero
quedé con ella
con la sana intención
de llevarla en el coche
a un descampado
a echarle un polvo.

La encontré rara,
no sé,
no tenía chispa en los ojos,
estaba despeinada

¿Cómo es que te dio por llamarme?

y el jersey,
el jersey azul cielo,
lo tenía todo lleno
de quemaduras de cigarrillos,

No sé, tenía ganas de verte.

y estaba en los puros huesos.
Daba pena verla, y sin embargo,
ya ves, no sé, era
la misma tía con la que años atrás
iba por la calle gritando
sexo, drogas y guns n´roses
sexo, drogas y guns n´roses.

¿Sabes algo de Santi y de Flor?,
le pregunté mientras conducía.

Santi le ponía los cuernos a Flor
sin parar. Flor había tenido otro
hijo.

¿Y qué es de Carmen?

Carmen estaba de puta
en una barra americana.

¿Y de Juanjo?

¿No te enteraste?

¿De qué?

La palmó.
Una sobredosis.
El día de Nochebuena.

Y tú, ¿qué tal?
No sé quien me dijo
que te habías separado,
¿es verdad?

Sí.

¿Por qué? ¿Qué te pasó?

A mí nada. A él,
que era un hijoputa,
y un cerdo.

¿Qué te hacía?

De todo.
Me pegaba.
Se metía caballo
y luego llegaba a casa
y me pegaba,
me daba unas palizas de muerte,
y me forzaba sexualmente.

Lo dijo así. No dijo
me violaba
o me follaba a la fuerza. No.
Lo dijo así:

me forzaba sexualmente.

¡No me jodas!

Sí,
y hasta tuve que abortar.

¿No podías tener el hijo o qué?

Fue mi madre. No quiso
que lo tuviera. No quiso
que tuviera
un hijo
de ese hijo
de puta.

Di una vuelta a la ciudad,
y luego la llevé otra vez a casa.
Me sentía raro, mal,
¿sabes lo que te digo, no?,
como si fuera culpa mía
que le hubiera pasado todo eso.

Un día de estos te vuelvo a llamar.

No dijo nada.

Pero al levantarse
para salir del coche
se le subió un poco el jersey
y le dejó un trozo de espalda
al descubierto.
Ahí estaban las marcas.
Los renegrones.
Las cicatrices.

La historia
que me acababa de contar.




David González. El amor ya no es contemporáneo. Ediciones de Baile del Sol. 2005.

...algo nuevo...


Lo peor
que te puede pasar
el día que te mudas,
que cambias de ciudad,
que estás nervioso,
a punto de llorar

es que algo provoque
que tus nervios estallen.

Y eso se consigue cuando,
tras bajar todos tus bultos
y haber cargado las primeras cajas en el coche,
te das cuenta
de que la llave del portal
está en tu apartamento,
en el salón,
en la mesa,
junto con el resto de llaves,
las dejaste ahí
para el nuevo inquilino.

Son las 7 de la mañana,
estás en la calle,
solo,
y una puerta te separa
del resto de tus cosas.

Y tras solventar el problema,
-una vecina salió a los pocos minutos-
emprender el viaje
y parar a comprobar
la presión de las ruedas,
ves que dos tapacubos
te tapan las válvulas del aire
y acabas arrancando uno
de puro nervio.
Y por si fuera poco,
el hinchador de la gasolinera
no funciona bien,
no engancha en las ruedas
y tienes que parar otra vez
para volver a comprobarlas,

las habías hinchado
demasiado.

Cuando comienzas
un viaje así
sólo piensas en que acabarás
teniendo un accidente.

No paras de llorar,
las lagrimas literalmente
no te dejan ver bien la carretera
y, curiosamente,
la persona a la que llamas para calmarte,
la persona que te habla,
te consuela,
te dice que no llores,

la persona
que se preocupa por ti,

es tu ex pareja,
con la que has pasado dos años,
con la que has vivido hasta hace dos días,
la que se fue dos días antes que tú,
sin la que,
ahora,
tienes que plantearte
empezar
de nuevo.






P.D: sé que he estado mucho tiempo con el blog casi completamente abandonado, pero es que he necesitado un tiempo desconectado de todo lo relativo con la poesía. Este año ha sido muy bueno y ha habido muchos proyectos y cosas para hacer. Pero al mismo tiempo me noté muy cansado al principio de verano y me dediqué a otras cosas. Ahora poco a poco volveré, al menos noto que vuelvo a tener cosas que quiero contar.

lunes, agosto 10, 2009

Everett Ruess


“En lo que respecta a mi regreso a la civilización, no creo que se produzca pronto. Todavía no me he cansado de los espacios salvajes; al contrario cada vez estoy más entusiasmado con su belleza y la vida de vagabundo que llevo. Prefiero una silla de montar antes que un tranvía, el cielo estrellado antes que un techo, la senda oscura y difícil que conduce a lo desconocido antes que una carretera de asfalto, y la profunda paz de la naturaleza antes que el descontento de las ciudades. ¿Me culpas de que siga aquí, en el lugar al que siento que pertenezco y donde yo y el mundo que me rodea somos uno? Es cierto que añoro la compañía inteligente, pero hay tan pocas personas con quienes compartir las cosas que tanto significan para mí que e aprendido a contenerme. Me basta con estar rodeado de belleza [...].
Incluso por lo que deduzco de tus breves comentarios, sé que no podría soportar ni la rutina ni el ajetreo de la vida que estas obligado a llevar. Creo que nunca podré echar raíces. A estas alturas he buceado tanto en las profundidades de la vida, que preferiría cualquier cosa antes que tener que conformarme con una existencia sin emociones.“



(Pasaje de la última carta que Everett Ruess envió a su hernano Waldo, fechada el 11 de Noviembre de 1934).

viernes, agosto 07, 2009

...buenos recuerdos...








Dedicado a mi familia Viajera.

Expedición Terra Nova

La Expedición Terra Nova (1910-1913), oficialmente la British Antarctic Expedition 1910, fue la tercera de las exploraciones británicas en la Antártida del siglo XX y una de las más significativas de la Edad heroica de la exploración de la Antártida. Fue liderada por Robert Falcon Scott, que había dirigido previamente la expedición Discovery a la Antártida en 1901-1904. El nombre popular de esta expedición proviene del ballenero que Scott y sus hombres emplearon para llegar hasta la Antártida. El objetivo principal, tal y como había expresado Scott, era alcanzar el Polo Sur y asegurar al Imperio Británico el honor de esta hazaña.[1] Sin embargo, la expedición tenía otros objetivos más allá de la conquista polar, tales como la investigación científica y la exploración geográfica. Aunque fue una iniciativa privada, la expedición Terra Nova gozó del apoyo de forma no oficial del gobierno británico (que contribuyó con la mitad de los costes), así como el Almirantazgo y la Royal Geographical Society.

La expedición tenía por hacer un programa científico completo, y exploraba la tierra de Victoria y las Montañas Transantárticas. No fue posible el intento de exploración de la península de Eduardo VII. Un viaje al Cabo Crozier en junio-julio de 1911 fue el primer viaje con trineo en las profundidades del invierno Antártico.
Mapa Antártico del área del mar de Ross, con los viajes polares de la 'Expedición Terra Nova (azul) y la expedición de Amundsen (verde).

La aparición en la zona de la tripulación noruega de Roald Amundsen, convertía la expedición de Scott en una carrera por llegar el primero al Polo sur. El cuerpo principal de la expedición de Scott estaba formado por un equipo de cinco hombres que llegaron al polo sur el 17 de enero de 1912, para encontrar que el grupo de Amundsen los había precedido.

Pero el éxito de la gesta de Amundsen quedó eclipsado por las muertes de Scott y sus compañeros en el viaje de retorno. Sus anotaciones recuperadas ocho meses más tarde por una tripulación de búsqueda, permitieron el conocimiento y difusión de su historia. Las vistas diferentes se han expresado sobre los factores que contribuyeron al desastre, y la expedición es tema de controversia, con Scott como personaje central a idolatrar o criticar.












jueves, agosto 06, 2009

Un poema de Eva Vaz



YO NO QUIERO

Yo no quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que sufras
más.
Yo te quiero más roto
que yo.
Más desguazado
que yo.
Yo quiero que el dolor
te destroze el esternón.
Que tengas que luchas
a todas horas
por sobrevivir sin ganas.
Que no soportes
ser el hombre más miserable
del mundo
por quererme a tu lado.

Yo ya lo sufro.

No quiero que me odies.

Odiando se hace más fácil
la ausencia.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que te asfixies con tu llanto,
que no encuentres paz
en ningún sitio.
Que no soportes el peso
de tu cuerpo
sin mis dedos.
Yo quiero que el miedo
no te deje dormir,
como un dolor insomne.

Yo ya lo sufro.

Yo quiero que sufras
lo que yo sufro.
Yo quiero que vengas,
rogando en silencio,
muerto de miedo, inseguro,
que vuelva contigo.
Que sin mí, tus días
son estertores.
Como mi pésame diario.

Dime que sufres lo que sufro yo.

Y dímelo llorando.



Eva Vaz. 23 Pandoras. Ediciones de Baile del Sol. 2009.

lunes, agosto 03, 2009

Sorbete de Limón al Cava


Un tímido escalofrío recorre mi cuerpo cuando acaricias la parte central de mi espalda, tu dedo recorre mi columna vertebral y sube a mi cuello, tiemblo, pero no pares. Tus dedos se introducen en mi pelo, vello de punta, pero no pares. Sigues jugueteando con mi cráneo, y tus dedos acarician mi pelo a distinta intensidad. No te veo, pero imagino tu cara, sé la cara que pones cuando me tocas. Sonrío, y tú no paras. Tus manos descienden por mi frente y cierro los ojos. Posas tus dedos corazón en mis párpados, suspiro, pero no pares. Ahora las toca a mis mejillas disfrutar de tu tacto, te detienes en mi nariz, nariz pequeña, y bajas a mi boca. Recorres mis labios, imagino que me besas y yo los ligo y los desligo en una milésima de segundo. Sigues deslizándote por mi cuello y te dejas caer por mi canalillo, pero solo insinúas; sigo temblando, pero no pares. Entonces cosquillas por mi tripa, parecen tus dedos hormigas en busca de su hormiguero, de mi ombligo, y se encoge. Entonces tus manos apoyas en mis caderas, me estremezco y las detengo, para, por favor, y bésame.


Mayte Barrera Benito.