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Vacaciones, el mar,
tal vez un pueblo pesquero.
El puerto, pasear,
sentarse a mirar el horizonte.
Ella apoya su cabeza contra ti
y tus brazos la rodean, la abrazan.
Hace rato que llamaste a la ambulancia
y aún no ha llegado, pasan los quince minutos.
Nadie te dijo que abrazar no siempre
significa compartir un buen momento.
Mientras te das cuenta de que ella,
poco a poco, se apaga.
Y es que a veces, por mucha fuerza que haces,
no eres capaz de retener lo más importante.
Javier Das. Inédito.