martes, marzo 14, 2006


Me pedías un último verso,
registrar el fondo en busca
de tus zapatos blancos.

Cada palabra que te dedicaba,
que acumulábamos juntos,
perdía todo su interés
al quitarnos la ropa.

Y entonces decidí
cerrar la puerta,
saber que desde lejos
no oirías mis gritos.

Porque nunca cumplo lo que digo,
y quizá eso sea lo excitante,
olvidarme de actuar, sentarme hasta que el tiempo me queme.

3 comentarios:

Zorgsky dijo...

me gusta tío, pero no sé que decir, ya lo sabrás...

un saludo ;)

Anónimo dijo...

mmmmmmmmmmm

Anónimo dijo...

cuando el agente secreto le preguntó a Nikita, cuando aún estaba recluída, si necesitaba algo, ella le dijo: "sí, un disco de Nina Simone! cuando era pequeña, y las cosas iban mal, mi madre ponía sus canciones y nos resguardabamos en su voz ronca..." si Nina siguiera viva, recurría a tus versos.