martes, diciembre 02, 2008

Un poema de esta mañana


En el vagón de metro
sólo somos cuatro personas.
Una pareja, de unos cincuenta,
una chica joven asiática
y yo.
Enfrente de mí
no hay nadie. La ventanilla,
en el túnel, hace las veces
de espejo.
Ahí estoy, abrigo negro
y gorro. Esta mañana me he
recortado la barba
y puedo ver claramente
la línea del cuello.

Dejo el libro que estoy leyendo
y me quedo mirando
mi reflejo.
Por un momento
soy uno de los marinos
de los que habla Raymond Carver
en su poema Asia.
Desde la cubierta
puedo verle,
asomado al balcón,
saludando,
su coche rojo en la entrada.
Creo que lleva una taza de café
en las manos.
Le devuelvo el saludo.
Dicen que vamos a Asia.

Última parada,
me levanto
y espero que se pare el vagón
para abrir las puertas.
Mientras salgo
un sonido hace que gire la cabeza.
En la ventanilla,
en el cristal,
la bocina del barco
avisa
de su salida.

5 comentarios:

ada dijo...

me parece buenísimo el cierre...:)

No hay nada mejor como subirse a un barco :)

Bxussss

María Socorro Luis dijo...

Un poema muy hermoso.
Divagar, divagar...
Muxu bat.

isabel dijo...

eiiii
este me suenaaaa
;)

es q a él se le dan muy bien los finales
y los títulos

Anónimo dijo...

Se le da bien todo lo que se proponga. Claro que a lo mejor ciertas cosas no se las ha propuesto.

Otra cosa: ¿Alguien sabe qué es la vida?

Jose Carlos Darlas dijo...

Me gusta, si señor!. a ver si podemos tener pronto tu nuevo libro en las manos. un saludo