jueves, octubre 29, 2009

A propósito de la literatura en España


Leyendo los Diarios de John Cheever, vuelvo a consignar la diferencia en cómo se ganan la vida los escritores de Estados Unidos y cómo nos la ganamos los autores de España. Cheever publicaba sus relatos en las revistas. Todos los meses. Nosotros también lo hacemos: revistas digitales y de papel, fanzines, algunos suplementos. Pero ellos cobraban por su trabajo. A tanto el folio, supongo. Y así iban tirando. Nosotros no. En España esto es impensable. Aquí te dicen, como me dijeron en el periódico en el que colaboré durante casi una década: “Si quieres seguir colaborando, tendrá que ser de forma gratuita”. En este país no hay respeto por los autores. Esteban Gutiérrez Gómez reivindicó el cuento en un manifiesto. Que yo sepa, ningún periódico lo ha publicado. Queríamos que los relatos volvieran a la prensa. Que volvieran a ocupar su antiguo lugar de privilegio. En este país no parece importar el cuento, y aún menos el cuento español, y menos aún la poesía, y menos todavía la literatura española (salvo la aparejada a los best-sellers y a los premios). Días atrás, David González tomó la sabia decisión de cerrar su blog y abrir otra bitácora en la que los lectores tendrán que pagar una cuota al año, si quieren acceder a los contenidos. Lo hizo porque recibía cientos de e-mails alabando su poesía, pero las cifras cantan: de la reedición de su poemario El demonio te coma las orejas sólo vendió unos doscientos ejemplares. La pregunta lógica que se hace es: ¿dónde están todos esos que dicen ser seguidores de mi poesía? ¿Y por qué el escritor, el poeta, deben colaborar siempre gratis, dar lecturas y conferencias sin recibir un céntimo, dispersar sus trabajos sin obtener nada a cambio? Dile tú a un albañil, después de haberte hecho el chaperón, que no tienes dinero para pagarle. No me refiero con esto a quienes ponen en pie fanzines digitales o de grapa y en los que, al final, pierden dinero porque invierten cuanto tienen. A esos hay que ayudarles. Me refiero a quienes están ganando una pasta a nuestra costa merced a las subvenciones, o a los que llenan las páginas de los periódicos con textos que no pagan, mientras ellos cobran su sueldo mensual. En España, todo lo relacionado con la literatura ibérica acaba siendo un desastre para nuestros bolsillos. Todo dios alaba la literatura independiente, pero luego, como dice Sergio Gaspar, se compra el superventas de turno. En su perfil de Facebook, Jordi Costa colgó una frase reveladora: “Jordi Costa ya tiene más amigos en Facebook que lectores tuvo su último libro”. Pues eso.



Por José Ángel Barrueco

4 comentarios:

Echos d'Amérique Latine dijo...

Quien asegura que los escritores AHORA en EEUU se ganan bien la vida?? Cheever vivio en los anyos 20-80! no en la era de la internet! Ahora, incluso los diarios se leen GRATIS en la web y asi todo el mundo puede tener acceso a ellos, lo que es magnifico y permite asi mismo, leer a personas que escriben lo que tu has escrito, no? No es eso ya de por si una ventaja? Y si lo que escribes lo haces con fines de lucro, entonces de pronto habria que buscar otros medios, porque aquel que lo hace,
no ha entendido hasta qué punto la internet puede ser un medio de informacion y difusion democratizador, justamente por el hecho de estar al alcance que (casi) todo el mundo. Los periodicos ahora se reparten libre y gratuitamente en el Metro... después, el que quiera calidad u otra cosa, que compre otro periodico o lo lea por internet...
Qué te hace decir que en "este pais" no importe el cuento? Hay otros testimonios de gente que hace revistas digitales, que dicen justamente lo contrario, tanto del cuento como de la poesia.
Por otra parte, pareciera que aun no estas consciente de que vivimos en sociedades de bienestar, en los que el estado ya se encarga de tratar de ayudar a los artitas que mas puede, pero como no puede ayudar a todos, tiene que logicamente, tamizar. Y esto no pasa forzadamente por medir la popularidad de un escritor o artista en internet. Si éste la tiene, que bien! le asegura mas lectores de los que no los tendria sin ser popular, asi que no se tiene por qué culpar a la propia popularidad de no vender lo que ésta alcanza.
Y con respecto a la comparacion entre el albanil y el escritor... malisima comparacion. Un albanil hace un trabajo que se VE y cuya utilidad material es imprescindible. La utilidad material de un artista es dificilmente medible, pero su utilidad social pasa justamente por el modo y la propuesta que pueda hacerse a la sociedad y la aceptacion que ésta haga de ella.

Echos d'Amérique Latine dijo...

Otra cosa.
Culpar a esa propia popularidad que algunos alcanzan a través de la red, de que no les sirva para hacer dinero, forma parte de esa clase de razonamientos que hacen ciertas leyes de derechos de autores cada vez mas restrictivas (que primero se daran a nivel de estados y luego a nivel de la Union), dando marcha atras a un proceso por el que los mismos ulilizadores/artistas se servian. Asi que, cuidado!

Tonytony dijo...

Jo, iba a comentar algo, pero "Ecos de América Latina" me ha quitado la palabra de la boca.

Hablas de un remuneración al autor, basado en el modelo de negocio anterior. Que es la forma de ganarse el pan de toda la vida. E imagino que debe de quemar un huevo hacer giras y más giras sin que salga nada serio. Pero la forma de ganarse el pan no es recortando, obligando a la gente a pagar, o educándoles forzosamente para ello, como intentan hacer las sociedades de gestión de derechos. La solución, como siempre, pasa por innovar.

Anteriormente, un autor ganaba muchos euros si era "mainstream", por todo ese chorrazo de gente le compraba, porque no había remedio. Hoy en día, con internet, no ocurre así. La gente sigue comprando libros porque no hay más remedio, porque los readers de libros electrónicos (como el Kindle) son un coñazo, y son caros. En el momento que sean realmente cómodos, la literatura pasará a ser digital. Y si se consigue arañar centimillos, estilo Spotify, tenemos nuevo modelo.

Y al final tío, la propiedad intelectual no dejan de ser ideas. El valor lo aporta el lector. La gente quiere que los artistas sigan creando. Lo que no quieren es que se forren, o vivan del cuento. El modelo de artista rico, o que sólo publica un libro cada 4 años, está llegando a su fin.

Vaya chorro de frases inconexas. Por eso soy teleco, qué pena, madre...

BACO dijo...

lo flipo