viernes, febrero 29, 2008

Segundamano.


En un libro de poesía
de tres euros,
de segunda mano,
con los bordes gastados,
además de los poemas
del autor
hay una foto de carnet,
un billete de metro
y una nota escrita a mano.

Una pequeña historia
camuflada entre sus páginas
que, sin darse cuenta,
ya forma parte
del título.

4 comentarios:

Carla Badillo Coronado dijo...

siempre he sentido un gusto epsecial por los libros viejos, usados; de segunda, tercera, cuarta mano. Este poema me recuerda a un artículo que escribí en mi blog hace algunos meses "Encuentro con un librero errante".

Estoy navegando por tu blog, y sé que volveré. Un abrazo desde la mitad del mundo.
Carla.

Sandra Garrido dijo...

Es curioso lo que se puede llegar a encontrar en esos liros, me gusta su olor, aunque sea a usado y aviejo, huelen a humanidad.
Tienen su itoria, además de la cntada.

Un abrazo

A.V.G. dijo...

Paradojas de la vida... de esa foto puede salir una historia magnífica.

BEsos y Abrazos. Nos leemos.

PD: te he conocido por Gsus y la Vida Rima; te he linkeado en my blog sin permiso (lo pido ahora, please). Te sigo leyendo.

One Bit Memory Man dijo...

Eyyyy, me enseño Fer el libro. Ha quedado guapo, señor!