domingo, diciembre 14, 2008

Nieve


Fui el primero en pisarla.
Aquel día, 7.00 a.m,
Madrid había amanecido nevado.
Fui el primero en pisarla,
no había ninguna huella
antes de la mía,
la superficie era plana,
perfecta,
como una postal.
Ese día me salté las clases
y me fui al centro,
quería verlo nevado,
totalmente cubierto de blanco.
Pero allí,
el calor de la ciudad,
del metro,
del asfalto
había hecho su trabajo
y no quedaba nada,
como si nunca hubiese
existido,
se había derretido
toda.
En el centro,
a diferencia de lo que yo pensaba,
no estaba permitido
soñar.