sábado, noviembre 27, 2010
No hay camino al paraíso
jueves, noviembre 25, 2010
Coincidencias
martes, noviembre 23, 2010
lunes, noviembre 22, 2010
En el Montcabrer
jueves, noviembre 18, 2010
Días prestados
#1
miércoles, noviembre 17, 2010
Joana, de Joan Margarit
PRÓLOGO
De lo que siento acerca del mañana, lo más parecido a una certeza es que Joana y yo no volveremos a vernos. Cuán distinta sería la vida si la muerte fuese a esperar muchos millones de años para podernos encontrar de nuevo, aunque fuese tan sólo durante unos breves instantes. Pero el abismo que nos separa es el abismo del nunca más. Los treinta años que hemos vivido juntos son ahora el único contrapeso y mi tesoro. Fue desde muy temprano una persona muy especial: por una parte –a causa de sus minusvalías, que le dejaban el amor como única herramienta para sobrevivir- era incapaz de rencor, de orgullo, de cualquiera de las más ínfimas señales de la maldad. Por otra parte, la pasión por la vida y su sensibilidad le permitían entender y utilizar todas las conexiones sentimentales con las personas. Ser su padre ha significado estar siempre junto a lo más delicado y bondadoso que puede ofrecer la vida. Esto no quiere decir que haya sido un tiempo sin dificultades, sufrimiento y ráfagas de desesperación, sobre todo hasta que la salud encontró el punto de equilibrio necesario dentro de sus déficits. No hay nada comparable a poder cuidar de una persona a la que se ama, pero es difícil encontrar a alguien como Joana con quien establecer unas relaciones a la vez de alegría y una ternura tan profundas que, al cabo de los años, ya no se sepa quién cuida a quién. El sentimiento que ahora me domina es el desamparo.
El mundo sin Joana se parece al que vivimos juntos, pero no es el mismo. Unas mínimas diferencias me ponen de manifiesto que las personas, los lugares, las cosas, no son las familiares. Me enfrento, pues, al terror más puro, cuando las cosas cotidianas no se reconocen y se vuelven amenazadoras. Por eso a veces lloramos, Mariona y yo, perdidos en el extraño paraje en el que nos ha abandonado la muerte de nuestra hija. El cuervo de Poe ya no dejará de repetir dentro de mí su eco Nevermore.
A Joana le gustaba escucharme recitar sus poemas, los que durante estos años fui escribiendo para hablar de ella. Ahora le ofrezco este libro, que es, también, suyo, pero que nunca me oirá recitar. Son los poemas escritos durante sus ocho últimos meses. Necesito cerrar este tiempo para volver a encontrar, si es posible,
Sant Just Desvern, septiembre del 2001.
martes, noviembre 16, 2010
Un poema de Alberto García-Teresa
AMARGO SABOR EL que queda en la boca
jueves, noviembre 11, 2010
Muerte de un "don nadie"
miércoles, noviembre 10, 2010
Cordillera Ibérica
martes, noviembre 09, 2010
American Icons, de Clara Bleda
lunes, noviembre 08, 2010
Un poema de Joan Margarit.
PERDIZ JOVEN
Se encogía en un surco
y cuando la cogí me pareció
sentir tu mano entre las mías.
Vi sangre seca en una de sus alas:
una perdigonada había roto,
como varillas, los pequeños huesos.
Intentaba volar y sólo consiguió,
con el ala partida, ir arrastrándose
hasta quedar oculta tras las piedras.
Siento la calidez, todavía, en mi mano,
porque un ser frágil dio sentido
a cada uno de mis días. Un ser frágil
que ahora está tambien tras una piedra.
PERDIU JOVE
S'arraulia en un solc i, en agafar-la,
he sentit com si fos la teva má en la meva.
Duia taques de sang seca en una ala:
els petits ossos, com barnilles,
eren trencats per la perdigonada.
Ha provat de volar, però amb prou feines,
l'ala penjant, s'ha arrosegat per terra
fins a amagar-se rere d'una pedra.
Encara sento l'escalfor a la mà,
perquè un ser fràgil va donar sentit
a cada un dels meus dies. Un ser fràgil
que ara també és darrere d'una pedra.
Joan Margarit. Cálculo de estructuras. Visor de poesía. 2005.
viernes, noviembre 05, 2010
Un poema de Pablo Casares
Un poema de Pepe Ramos
AUSENCIA DE TI Nº 15
Que se te muera el perro.
Que te deje de hablar la peña
y que tu hermana
vuelva a la secta.
Que te despidan.
Que te escriban puta en el coche,
que tu madre se haga ludópata,
que te fallen los frenos y la píldora,
que tengas resaca siempre
y que no me olvides nunca.